Al Psoe y al PP no le preocupa Rosa Díez sino su mensaje, su fuerza y su convicción al defenderlo. Los del Psoe, sus antiguos compañeros, tienen claro lo que tienen que decir de ella, y sin fisura en la propaganda, la acusan de no confiable, ambiciosa, traidora y de derechas.
No hay quien se atreva entre los que compartieron militancia con ella a pronunciar una sola palabra que pudiera interpretarse como comprensiva o absolutoria por su pecado, que no fue otro que el de decirle a Zapatero que el traidor a los vascos decentes era él.
Pero el mensaje de Rosa Díez también preocupa al PP, y aunque los de Rajoy no se atreven a insultarla, insisten es que ella es de izquierdas, que está a favor del aborto y de los matrimonios gays y que votarla a ella y a su partido es desaprovechar el voto.
Rosa debe ir diciendo por ahí aquello de Don Quijote “landran luego cabalgamos” , y mientras tanto sigue con su mensaje sin complejos. Ella no tiene por qué mirar hacia los nacionalistas porque no tiene por qué pedirle su voto. Ella es aire fresco y sano en este momento en el que no sabe uno quien es peor de los otros.