Intelectualoides

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España es un país con un mediocre y escaso número de intelectuales porque apenas tienen obra escrita o pensamiento crítico conocido y además no superan el medio centenar, según el censo oficial que aparece en los medios de comunicación cada vez que protestan por algo relacionado con la política fascista y retrógrada que se viene haciendo en este país desde antes que Amstrom y Aldrin pisaran la luna mientras que Collins se fumaba un Chestarfield con el taxímetro del módulo lunar de regreso, en marcha.

Parece ser que aunque por entonces muchos estaban de vacaciones a la espera de que la espichase el dictador, les reconcomía la rabia y ensayaban manifiestos de protesta que pasarían a limpio años más tarde.

Por atenerme a un cierto rigor histórico, que yo intento hacer compatible con la libertad de estilo y el desahogo verbal que me permite este bello idioma, que en el AVE Madrid-Barcelona se traduce por megafonía para que lo entiendan también los independentistas catalanes, añadiré que por entonces sí había pensadores en España y en el exilio, que construyeron una cierta teoría política anti franquista ,y pagaron por ello. Sus relatos estaban bien construimos y tenían cierto peso porque, entre manifiesto y manifiesto , escribían libros, ensayos u obras de teatro.

A día de hoy han ido cayendo en desgracia los pensadores autónomos y sin carné, sustituidos por gente de escaso oficio y sobrado beneficio que han profesionalizado el postureo garantizándose la subvención y reclamando en exclusiva la etiqueta de intelectuales cuando en realidad trabajan a tiempo parcial como mamporreros de una ideología excluyente.

Por eso han borrado de la lista de pensadores a Fernando Sabater y a Albert Boadella, por citar solamente a los dos primeros cuyos nombres golpean mi memoria y que sostienen la coherencia de siempre porque comenzaron a dar la cara y arriesgar la nuca en la lucha civil contra ETA, y aún sostienen esa actitud moral, ahora que los herederos de aquellos asesinos se han convertido en socios políticos que sostienen gobiernos de conveniencia .

Yo echo de menos el mestizaje de entonces en el que casi todos coincidíamos en el objetivo de la libertad y el progreso y casi nadie tenía que preguntarle a nadie de qué pie cojeaba porque todos caminábamos en la misma dirección.

Todos los seres humanos tenemos una cierta capacidad intelectual porque pensamos, somos críticos y capaces de rebelarnos, pero esas cualidades no nos convierten por sí en intelectuales,  según los parámetros universalmente reconocidos para definir a quienes utilizan el pensamiento crítico como fundamento de su actividad .

Si quieren hacer la prueba busquen en Google una foto de Quim Torra y saquen conclusiones .

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