La Iglesia nacionalista

Iglesiac

A lo largo de la historia algunos curas y obispos de la Iglesia Católica no han tenido ningún inconveniente en  llevar al poder bajo palio , dándoles lametazos de  incienso,  ni han sentido ningún pudor en ofrecerles la comunión a delincuentes y asesinos con uniforme militar o traje civil , que conculcaban las leyes y la constitución de sus países.

La bien llevanza con los que mandan es una postura calculadamente hábil que manejan con un arte singular, pero hay momentos en los que traspasan la raya de la decencia y se convierten en activistas políticos  en favor de una parte de la sociedad y  abandonan a la otra parte , como si separasen  del rebaño a las churras de las merinas .

En ese momento la Iglesia se convierte en nacionalista, como ocurre en la República Popular China o sucedió en España durante el franquismo, e intenta legitimar moralmente a un poder ilegítimo.

Esto empieza a suceder en  Cataluña, de forma explícita, donde el Obispo de Solsona – un tal Xavier Novell  – junto con unos trescientos sacerdotes y diáconos han lanzado un comunicado en el que reclaman el derecho de autodeterminación y apelan a los catalanes a que se echen a la calle el 1 de octubre para votar en el referéndum ilegalizado por el Tribunal Constitucional.

Afirman que hablan en consonancia con otros obispos catalanes y que lo hacen empujados por el amor sincero al pueblo al que quieren servir.

El jefe de esta banda – el tal Xavier Novell  – sostiene que el derecho de las naciones es superior al bien moral de la unidad del Estado y  considera que Cataluña es una nación legitimada a ejercer su derecho de autodeterminación.

No quisiera ofender a nadie con esta consideración pero algunos otros  jefes de este clan influyente que imparte doctrina todos  los domingos deberían hablar,  pero callan como putas en un momento en el que el mensaje universal que dicen que representan no debería amparar el comportamiento ilegal y sectario de los gobernantes de la Generalitat.

La alianza de civilizaciones que se está visualizando en la Cataluña con menos seny y más vocación suicida de toda su historia, está encamando a grupos que no tienen el mismo ídolo al que adorar,  porque los más activos del actual despropósito son los  antisistema de la CUP a los que les da lo mismo quemar un coche de la guardia civil o un templo católico.

Luego están los corruptos que aspiran a ser indultados por los tribunales del nuevo régimen republicano en el que  hay quienes ya tiene diseñado un ajuste de cuentas.   La bomba de efectos retardados, metafóricamente hablando,  está en manos  de los nuevos catalanes a los que les daría lo mismo ser canadienses o australianos si allí les dieran las subvenciones que reciben ahora, porque lo único que han aprendido desde que emigraron allí es que “la pela es la pela”.

Me gustaría decir aquello de que  “Dios les coja confesados”, pero  a  los nuevos  nacionalistas de conveniencia que no hablan catalán no  habrá dios que les salve ni cura estelado que les dé la absolución.

 

 

Anuncios