persona jillos

Hay días que no tengo más remedio que hacer un collage de sucesos y personajes porque ni uno solo de ellos merece ser noticia en exclusiva, y todos juntos suman suficientes insensateces como para construir un relato entre triste y sorprendente.

Empezaré por el candidato republicano a la Presidencia de los Estados Unidos de América, que es un mormón, que gana mucho dinero y paga pocos impuestos, que posiblemente sabe tan poco de geografía como su correligionario George Bush, pero que ha hablado de España para mal, en su debate contra Obama.

No sé por qué a tanta gente por ahí fuera le ha dado por presentar una imagen negativa de nosotros, aunque tal vez la razón que lo explique todo sea que aquí  hay demasiados voceros del desastre y escasos propagandistas de lo que hacemos bien.

Nosotros somos muy dados a flagelarnos por las esquinas pero en vez de decir jaculatorias cada vez que lamentamos lo mal que nos va, nos acordamos de los muertos de otro al que siempre le echamos la culpa de nuestras desgracias.

Aquí hemos pasado de permitir que algunos golfos no respondiesen de sus desmanes y encima se fueran con indemnizaciones con cargo al erario público, a dirigir nuestro dedo acusador sólo y exclusivamente contra nuestros representantes parlamentarios. Empiezo a estar harto de que todo el mundo en este país hable mal de los políticos como si fuesen los únicos que tienen motivos para tapar sus vergüenzas.

El juez Santiago Pedraz, con su melena al viento, ha hecho un auto en el que en vez de limitarse a exonerar de toda culpa a los cinco imputados de intentar asaltar el congreso el pasado 25 de septiembre, ha aprovechado para descalificar a la “llamada clase política” como si “la clase judicial” no dejase mucho que desear, o “la clase bancaria”, “la clase periodística”, o “la clase sindical” estuviesen libres de toda responsabilidad en el deterioro que sufrimos y que luego airean otros indocumentados por ahí fuera.

Por nuestras calles, por los despachos y por algunas tertulias, se pasean no pocos santones que parecen ungidos de la verdad pero que son incapaces de hacer otro ejercicio distinto al de lanzar anatemas.

La moda de ir de exquisitos como si lo que nos ocurre a algunos no les concerniese empieza a resultar cargante. A mí me recuerdan al tonto que mira al dedo cuando se le señala la luna.

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3 comentarios en “persona jillos

  1. Completamente de acuerdo. Si todos empujaramos del carro, en vez de montarnos en el, podriamos salir de la crisis y dejar de ser la comidilla del mundo.

  2. indudablemente, en este pais, tenemos que mejorar todos;pero, a unos ,se nos piden pruebas, y muchas, de capacidad asi como tambien de resultados mientras que la eleccion de los politicos, en listas cerradas, es coyuntural y aqui los resultados tienen mas peso;en los politicos no hay pruebas de absceso y los resultados estan a la vista (indignacion general);por lo demas “nuestros representantes “,esta claro que no nos representan en virtud de lo dicho,ni tampoco mantienen lo prometido y ni siquiera el acatamiento alas leyes con su escandalosa conducta;”esto no es….no es….asi(dijo Marañon,republicano ,con respecto a la Republica que abrazo)Lagente despues de tener mayor absceso a l a Universidad e interconectarse a la velocidad de la luz ya no aguanta los abusos a que le/nos someten;este es un cambio de era por mucho que nos desagrade a nuestro comodo inmov
    ilismo

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