la buena gente

alcalde de londres

No sé si habrán caído en la cuenta de que cada vez que se habla de los ricos es para sospechar sobre el origen de su fortuna, para criticar que pagan escasos impuestos en relación a sus cuantiosos ingresos y para sugerir que expatrían gran parte de su dinero para tenerlo en paraísos fiscales.

Lo primero que a más de uno se le puede ocurrir es la frase “¡Por algo será!”, y no le faltaría razón porque son numerosos los casos conocidos de fortunas de origen dudoso, y conociendo la existencia de las SICAPS en las que algunos refugian al 1% de tributación su capital, según está regulado por ley aprobada y sostenida por distintos gobiernos, es cierto que pagan pocos impuestos.

Sin embargo, en esto como en todo, generalizar es una forma de ser injustos y de no decir la verdad.

Hay gente con dinero que anónimamente dedica una parte significativa de sus beneficios a hacer acciones a favor de los demás, ya sea mediante aportaciones a la investigación médica, o a organizaciones solidarias, como Cáritas o Cruz Roja, o mediante ayudas directas a quienes más lo necesitan.

El debate en el fondo está en si el dinero de los ricos solo debe ir a los impuestos, y que los gestione el Estado o si además de sus aportaciones fiscales habría que promover que, como ocurre por ejemplo en Los Estados Unidos, inviertan en obras solidarias.

Hay algunos sitios en Europa donde se mira con recelo a la filantropía privada, porque se argumenta que este tipo de acciones deberían ser responsabilidad del Gobierno, y yo aunque sé que este tema levanta ampollas, creo que no es incompatible una cosa con otra y que las sociedades que solo reposan su propia seguridad y la de sus conciudadanos en lo que hagan por ellos los gobiernos, acaban por perder el sentido de que la obtención del bien común es una obligación de todos.

Esa duda no se la plantean los pueblos que nunca perdieron la cultura y la moral de sentirse concernidos por las necesidades y los problemas de los demás.

Cada vez que me cruzo con alguien en la calle que tiene una necesidad evidente no pierdo el tiempo en pensar en lo malo que es el gobierno sino que procuro aportar algo de lo que tengo para ayudar a esa persona.

Todo esto que escribo me lo ha sugerido el alcalde de Londres Boris Johnson, que le ha dicho a los ricos de su país que se dejen de invertir en nuevas propiedades y que se dediquen más a la filantropía, que es lo que otros llamamos sencillamente “ser mejores personas”

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