el oficio de contar cuentos

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Ayer leí una frase del escritor francés Gérard de Villiers, fallecido hace unos días a los 83 años de edad, que decía ” me considero un cuentacuentos, alguien que escribe para distraer a la gente, porque la mayoría de la gente tiene una vida de mierda”.
La frase es provocadora e insultante para quienes le leían, ( vendió a lo largo de cuatro décadas más de 120 millones de libros ) porque incluso los que tienen una vida pobre y desgraciada tienen derecho a ser respetados en su dignidad, pero en el fondo lo que de alguna forma quería decir, o al menos así lo interpreto yo, es que él escribía para ayudar a sus lectores a trasladarse a escenarios y situaciones más apasionantes y que posiblemente jamás vivirían, si no fuera por la literatura .
Siempre he dicho que uno escribe en primer lugar por la pura necesidad y el placer de contar cosas, pero también por recibir como premio la certeza de que hay gente que te lee y disfruta con lo que cuentas y cómo lo cuentas, aunque el mérito está repartido entre quienes escribimos y aquellos a quienes les pedimos prestadas sus historias, porque lo que algunos llamamos ficción es pura realidad.
Todo ser humano tiene una historia personal que contar que puede apasionar a los demás aunque esa historia en ocasiones sea triste o dramática, por eso detrás de cada hombre o mujer hay un novelista agazapado que en algún momento de su vida siente la pulsión de escribir y publicar, y esto me lleva a reflexionar sobre lo importante que es hacer bien ese intento porque ni es fácil ni las editoriales se prestan a editar originales que no reúnan los requisitos de excelencia que exigen.
Hay quienes se lanzan a la auto edición o apuestan por la versión digital, aunque en el fondo del alma de todo escritor está la necesidad de agarrar entre sus propias manos su libro editado en papel, verlo en el escaparate de una libreria o en las rodillas de un lector desconocido que viaja en el metro . Yo he tenido el privilegio de ver publicadas diez versiones de mis libros en distintas editoriales, pero reconozco que la labor del escritor es escribir, y la de asesorar, sugerir mejoras en el texto y buscar una editorial adecuada corresponde al agente literario, por aquella sabía y antigua recomendación de “zapatero a tus zapatos”.
Yo descanso para la publicación de mis dos últimas novelas y la reedición de una antigua, en la gestión de “mdm agencia literaria” que por ahora ha conseguido al menos que se me abran puertas antes no conseguía traspasar.
Hay más agentes y de eso se trata de que existan para cumplir la función de hacer que desistas del intento si no es suficientemente bueno lo que has escrito o ayudarte a no desesperar si tu historia merece la pena, porque como decía Gérad de Villiers, todos podemos ser unos cuentacuentos que hagan algo feliz a quienes nos lean.

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2 comentarios en “el oficio de contar cuentos

  1. No es lo mismo escribir y publicar cuantos para distraer a los menos favorecidos por la fortuna,….. que vivir del cuento escribiendo y publicando programas electorales que luego, nunca se cumplen a fin de cuentas, no son más que cuentos, para distraer y engañar al votante que es lo que habitualmente. hacen nuestros cuentistas de la política de uno u otro color….que a fin de cuentas persiguen lo mismo, vivir del cuento…

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