sótano octavo

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Rafa – a quien su médico le llama Rafael porque en los hospitales tienen la manía de quitarte los apellidos y darte una bata que te deja con el culo al aire – ha añadido a su brillante curriculum el oficio de monologuista, aunque para lo que él realmente vale es para ser “ex enfermo”.

Su libro, “Sótano octavo” (ediciones B), es un relato en primera persona en el que conjuga la belleza de la palabra escrita, el humor y la ironía de quien es incapaz de privarse de una ocurrencia aunque sea contra sí mismo, la emoción del miedo, la generosidad del agradecimiento y la brillantez de una inteligencia que desborda frases para no olvidar. De hecho he subrayado no pocas de ellas.

Es un libro valiente y lleno de esperanza, pero déjenme que les transcriba una de esas frases que conmueven, porque Rafa no se anda por las ramas al describir qué es lo que se siente antes de llorar al conocer que te ha tocado ser un enfermo de cáncer. “Es en ese momento cuando descubres que el llanto es un sótano y que has llegado a llorar hasta la octava planta, donde nadie te escucha, porque estás completamente en soledad, nadie que no tenga lo tuyo puede descender a ese nivel”.

Pero Rafael Martínez- Simancas, como él mismo cuenta, “se propuso estar un paso por delante de la desesperación” y empezó por evitar caer en las trampas que te hace la mente porque en otras de sus frases lapidarias afirma que “si quieres encontrar a un enemigo no te marches muy lejos, quédate con tus pensamientos cuando estás débil y verás lo que es el miedo” .
Este no es un libro triste. Es un libro de esperanza y de enseñanza para quienes padecen un cáncer y para quienes no saben cómo relacionarse con sus familiares y amigos que están en esa situación.

Yo, que soy un ferviente seguidor de mi amigo Rafa, con el que he coincidido en temas que solamente él y yo conocemos, espero que me firme este libro cuando quedemos a comer, porque la última vez que lo hicimos no nos dejaron saborear el jamón unos impresentables que estaban fumando en el restaurante al que habíamos ido a darnos un homenaje.

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5 comentarios en “sótano octavo

  1. Querido Diego: cuento los días para que llegue ese homenaje, con jamón por supuesto.
    Gracias por dar una lectura tan inteligente al libro que está lleno de esperanzas y de ganas de vivir, con esa idea y con la de agradecer a todos los que trabajan para curar mi linfoma está escrito.
    Me enorgullece coincidir contigo también en Literatura, y en sentido del humor/amor.
    Es un lujo tenerte como amigo.
    Un abrazo,

    Rafa, (Rafael para el doctor Canales, ese gran hematólogo con el que he tenido la suerte de coincidir en “La Paz”).

    • No conozco a Rafa. Pero buscaré su libro para leerlo con interés. Las frases que recoges son ciertamente, prometedoras.
      Tus palabras, me recuerdan a tu amigo y querido hermano, Jerónimo León.
      Un abrazo,

      • Fernando. Ayer murió mi amigo Rafa, y he vuelto a releer este artículo, su comentario y le he dedicado otro que no podrá leer aunque vete a saber si alguien se lo cuenta

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