caldo de cultivo

PereLlamar grandísimo hijo de puta a un político y propinarle un puñetazo en el rostro es algo que se veía que iba a ocurrir en algún momento y ya ha sucedido. Al Secretario de los socialistas Catalanes Pere Navarro, una paisana de 50 años le ha agredido física y verbalmente cuando iba a un acto privado. En otro caso a otro político le han dado un huevazo cuando estaba hablando en un lugar público. El propio Pere Navarro ha dicho que la agresión que sufrió se debe a la crispación que se ha creado en la sociedad catalana con motivo del debate soberanista, y ha añadido que “cuando determinados partidos alimentan un discurso que no es el diálogo, se enrocan las posiciones, hay personas que son muy sensibles, que se fanatizan, y finalmente cuando ven a alguien que llama al diálogo y al acuerdo, creen que es un enemigo”. El tema de la fractura social que se está produciendo en Cataluña merece una reflexión más amplia, pero hoy me quiero detener en el ambiente de crispación que existe en todas partes.
Esto de ser político empieza a ser una profesión de riesgo y debería conducirnos a hacer una reflexión que vaya más allá de la frase, injusta por generalizadora, “se lo tienen merecido”. Últimamente el deporte nacional que se practica en todos los foros, y por supuesto en las conversaciones de la calle, consiste en llamar sinvergüenza y corrupto a cualquier cargo público, y muchos de los que les insultan tendrían que hacérselo ver porque en su ámbito privado sus conductas dejan mucho que desear, pero hemos llegado a establecer la teoría de que las culpa de nuestros males la tienen todos los políticos sin discriminar, y que nosotros las víctimas somos unos ciudadanos ejemplares. El que no conozca a un sinvergüenza de los que no se dedican a la política que tire la primera piedra.
Las armas que tiene la democracia contra quienes incumplen sus obligaciones son la justicia, los tribunales, la libertad de expresión y el castigo en las urnas. Todo lo demás excede de la respuesta razonable que entre personas civilizadas debe darse. No seré yo quien exculpe a los políticos corruptos, derrochadores e irresponsables, porque esas conductas las vengo denunciando habitualmente en mis artículos de opinión, pero hemos llegado a una situación en la que la crítica generalizada, la descalificación global y la difusión malintencionada de mentiras atribuidas a los que no son corruptos sino políticos decentes, que los hay, se han convertido en el único tema de conversación.
Es cierto que este ambiente lo caldean y crean un caldo de cultivo a veces los propios políticos descalificando a sus rivales y atribuyéndoles el patrimonio de todos los males que nos aquejan, y también es verdad que desde los medios de comunicación los periodistas a veces colaboramos a generalizar esa descalificación, y en consecuencia todos deberíamos hacer un cierto examen de conciencia , pero los ciudadanos en general también deberían reflexionar sobre los riesgos que corremos como sociedad civil si alimentamos una descalificación que conduce al odio.

Anuncios

Un comentario en “caldo de cultivo

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s