las dos españas

MachadoDesde que Antonio Machado habló de esas dos Españas una de las dos le helaría el corazón, poco a poco lo hemos ido consiguiendo hasta llegar casi a la perfección.
Sólo hemos tenido un breve paréntesis – el de los años de la transición – durante el que, con más generosidad que ganas, la izquierda y la derecha fueron capaces de convivir y de trabajar conjuntamente para hacer posible la reconciliación. Pero eso duró lo que duró porque un buen día unos cuantos se empeñaron en abrir heridas, enfrentando nuevamente a los habían pactado mirar hacia adelante, y entre políticos del estilo de Zapatero y jueces como Garzón consiguieron crear un ambiente propicio para que el odio y los reproches volvieran a ser actualidad, en el bien entendido de que la revisión de la memoria histórica sólo valía si era para condenar los crímenes de la dictadura, pero nunca los del bando republicano,
Ahora estamos en otra etapa que consiste en derribarlo todo y comenzar de cero, y a este ejercicio se han apuntado gente de lo más diversa que al amparo del descontento generalizado y de la crisis trasversal que padecemos proclaman su verdad inmutable y por supuesto indiscutible. Hoy cualquiera vale para proponer soluciones por más descabelladas que sean y toma cuerpo y poderío el que tenga más espacio en las televisiones o sea más activo en las redes sociales. No importa que el activista tenga 70 años y lleve corbata, o solo 30 y luzca barba de pocos días. Lo importante es convertirse en Mesías del Apocalipsis, escupir sobre los corruptos (especialmente sobre los ladrones que no son de su ideología), decir que todos los políticos son iguales (menos los suyos), afirmar que el partido antisistema es el del gobierno porque ha hecho recortes que han empobrecido a la población, prometer sueldos y pensiones a todos sin explicar de dónde sacarán los recursos, apostar por una regeneración que sólo ellos podrán liderar, proclamar la República como única solución y elegir como Presidente a alguno de quienes se ofrecen como nuestros salvadores, acabar con la “casta” para sustituirla por la suya, y por supuesto hacer referéndums en todas las comunidades autónomas para ver quién se quiere quedar y quién se quiere ir, porque en ese nuevo Estado caben todos menos los que siguen creyendo que España merece seguir siendo una nación unida.
Hoy en día escribir esto, sostenerlo en público y hacer un llamamiento a la responsabilidad y el patriotismo está muy mal visto y es merecedor de que te llamen de todo y por su orden, porque en estas dos Españas solo hay sitio para los que están en sintonía con el discurso de una izquierda trasnochada.
En tiempos de convulsión no pasa nada con hacer mudanza, aunque sería bueno valorar sus consecuencias porque los apocalípticos saben cómo cubrirse las espaldas aunque dejen con el culo al aire a quienes ciegamente les han seguido.

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2 comentarios en “las dos españas

  1. Para bien o para mal, hoy en día, nadie tiene seguro de tener las espaldas cubiertas ni siquiera los poderosos y mucho menos, los españolitos de a pie….

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