cuerpo de pecado

image Ahora que ha llegado el verano no hay día que los periódicos y las redes sociales no nos ofrezcan en sus páginas imágenes de señoras estupendas que, como son famosas, parece que sólo dedican su día y sus esfuerzos en mantener un cuerpo 10.
Lo normal es que provoquen el deseo de los hombres y en algunos casos la envidia de las mujeres, aunque creo que en ambos casos es un error tener esos sentimientos, porque las del papel couché tienen claros sus objetivos, entre los que no están los maromos en paro ni los que como mucho cobran 3.000 euros, y además hay señoras tan o más deseables que ellas entre el personal con el que nos cruzamos a diario. De hecho sólo hay que tener un página en Facebook para comprobar que hay quienes se entretienen en poner sus fotos más sugerentes por el simple placer de decir “aquí y así estoy yo”.
Esto del culto al cuerpo es algo que preocupa y ocupa durante un tiempo al personal hasta que decide que es superior el sacrificio que se hace a los beneficios que se obtienen, y que hombres con algo de tripa y mujeres con ” carnes tolendas” ( expresión que no viene a cuento por su significado pero que me apetecía colar en este relato ) también resultan apetecibles. Lo mejor es cuando uno se siente a gusto consigo mismo (y aclaro que si yo fuese un político del PSOE o de Izquierda Unida habría escrito ” … uno o una y consigo mismo o consigo misma”) no le importa demasiado lo que piensen los demás sobre su body, así que diviértanse sin complejo.
Uno que ya tiene una cierta edad ha conocido a lo largo de su vida activa cuerpos de pecado, de pena, de locura, de deshecho, del delito, de jota, de silicona y de esteroides anabolizantes. Llegados a este punto critico no creo que esté de más aclarar que cuando hablo de conocimiento no siempre ha sido carnal y jamás con gente de gimnasio que son los de los desarrollos artificiales de los músculos . Pues bien, lo importante es la salud y no luchar contra la genética, y constaten que es más frecuente verle cara de felicidad a un hombre o a una mujer rellenita que a un ente escuálido con pantalón o falda .
Para quienes se estén preguntando a cuento de qué escribo hoy sobre esto, les confesaré que llevo una semana con la espalda jodida, yendo al físico y sin poder jugar al golf, y eso me ha hecho pensar en mi cuerpo maltrecho y en el de los demás .

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