inmunes e impunes

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Estos días he visto dos reportajes que merecían la pena: uno sobre las novatadas en los colegios mayores universitarios y otro sobre el acoso sexual y laboral al que fue sometida una capitán del ejército de tierra, llamada Zaida Cantera por parte del entonces Teniente Coronel Isidro José Lezcano- Mújica.

Cuando me dispongo a escribir este artículo leo unas declaraciones del Teniente Luis González Segura, que tras denunciar casos de una supuesta corrupción en el ejército en una novela titulada “Un paso al frente”, ha sido arrestado en tres ocasiones, no le permitieron ir al funeral de un familiar fallecido y en una inspección en la que participaba también personal femenino, le hicieron bajarse los pantalones.

En mi opinión no pueden existir en democracia, islas de impunidad en las que sea posible lo que en otros ámbitos de nuestra sociedad sería un delito penado por la ley.

La crueldad de las novatadas que se producen en nuestras universidades sólo es comprensible por la dejación de la responsabilidad de los directores de los colegios mayores y de las autoridades universitarias, que no solo niegan la existencia de esas prácticas degradantes sino que son cómplices del silencio cuando sucede una desgracia.

En el caso del ejército algunos dirán que es un ámbito distinto en el que la disciplina y la obediencia jerárquica deben preservarse, pero lo que es indecente e inadmisible es que se cubra con un manto de silencio los abusos que se dan sin justificación alguna, y sobre todo el amparo con el que se protege a los acosadores y no a sus víctimas.

Ni la Universidad ni el ejército se pueden sentir orgullosos como instituciones de que en su seno exista inmunidad e impunidad para quienes cometen esos delitos.

Tampoco puede exigírsele a quienes son acosados u obligados a padecer situaciones límite que actúen como héroes para defender sus derechos, porque el protocolo en esas instituciones debe ser suficiente para saber cómo proceder ante los abusos.

Ayer en el programa salvados de Jordi Evole quedó acreditado que el ministro de defensa, Pedro Morenés no hizo nada por proteger a la capitana Zaida Cantera, que seguía siendo objeto de persecución por haber denunciado a un superior que la había acosado sexualmente, como quedó acreditado en un juicio.

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2 comentarios en “inmunes e impunes

  1. La verdad esas cosas son desagradables y a la vez humillantes, el que hizo eso tiene poco de hombre y menos de militar, si llevas galones respétalos y si tienes ganas de otras,cosas buscate la vida pero no te manches en intentar SOBAR lo que no es tuyo,En el transcurso de los años se ha perdido hasta la verguenza, cosa que no nos favorece mucho. las mujeres han dado un paso grande respecto a las de antaño, y aunque yo en muchas cosas ( y como mujer ) no esté de acuerdo con las demás , me parece una brutal situación el pretender usar la fuerza para tamañas osadías.

  2. Antonio Ojeda – Suboficial retirado

    Soy militar retirado, los últimos años en La Legión, y los primeros en Montaña. Casos como el que nos trae a colación, por supuesto son de una gravedad tal que requieren iniciativa tajante, e inmediata. Conocí a Lezcano de Teniente, para que decir lo evidente.
    Pero les aseguro que quién como yo, conoció el E.T. desde finales de los 70, hasta este siglo, ha visto y sufrido , aunque nunca acepté el abuso a pesar de ocasionarme problemas, actitudes y situaciones que para los ajenos a la institución, incluso los que hicieron la “mili”, que no todo lo conocían, increíbles. Los mandos a partir de Capitán se creían señores de cortijos, el abuso de autoridad era un baldón, el alcohol, la burrada continua, el promocionar al “pelota”, muchos de ellos compañeros míos, que toleraba y participaba, en detrimento de quien cumplía a rajatabla, quien estaba el primero para lo difícil y arriesgado, pero nunca para la humillación, eso es lo que ha primado y prima, dando lugar a un E.T. de cobardes, sí, lo digo con todas las letras (hay honrosas excepciones por supuesto), de COBARDES, ya que llenarse la boca de soflamas quevedianas no imprime el valor callado, que se necesita para enfrentarse con quien sea, por la justicia y el honor.
    En mi caso, lesiones muy importantes me llevaron a pasar a retirado, y crean que cada día me gustaría volver a ponerme el uniforme, para mirar a los ojos y decir de nuevo, NO.

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