Tiempo de engaño

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Muchas veces me he preguntado si sirven de algo los mítines políticos en las campañas electorales y he llegado a la conclusión de que, salvo para insultar al contrario y embaucar a los electores, no valen para mucho más. Nosotros lo sabemos y ellos también pero, por alguna extraña razón, nos dejamos engañar por los profesionales de la simulación.

Hemos entrado en periodo de promesas e insultos, de disimulos y ocultaciones, de simplificaciones y nuevos engaños, que es lo que define la acción electoral de los partidos políticos en estos momentos.

Aquí a los candidatos, más que propuestas propias les estamos escuchando como único argumento que su rivales no son de fiar, son corruptos y están entregados a intereses espúreos, y que ellos son los únicos que merecen nuestra confianza. Nosotros sabemos que no es cierto pero volvemos a entrar en su juego no tanto porque confiamos en aquellos a los que les damos nuestro voto sino porque nos fiamos menos del contrario o les odiamos más.

También hay ciudadanos que deciden racionalmente su voto, que son por lo general esos que aparecen en las encuestas como los que no saben o no contestan, que también son los que hacen menos ruido y analizan con la cabeza en vez de con las tripas lo que más les conviene hacer en cada elección .

La democracia no es solo votar, pero hay que reconocer que ejercer este derecho fudamental en ocasiones resulta complicado porque las opciones que se nos presentan se han ganado a pulso nuestra desconfianza. El problemas es que los discursos que nos llegan de algunos candidatos son irrespetuosos con nuestra inteligencia, porque escuchar al representante del Partido de los ERES que no hay que votar a la representante del partido de la Gürtell, es un insulto que los ciudadanos no nos merecemos, porque lo exigible es que pidan perdón los dos y que hagan penitencia.

Algo parecido podíamos hacer al referirnos a otras opciones políticas que lo que hacen es pedirnos el voto para “el mal menor”, aunque aún desconocemos si no podía ser mayor porque los que no nos mienten, disimulan.

Yo insisto en que además del circo de las campañas electorales, que además cuestan una pasta, la televisión pública debería establecer espacios de debate y entrevistas con los candidatos que les obliguen a definirse en propuestas concretas, porque vender humo y hacer promesas que luego no se cumplen, es propio de gañanes,ilusionistas e hijos de izas, rabizas y colipoterras

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Un comentario en “Tiempo de engaño

  1. Ainsss Diego, empezò el partido vamos a ver quien marca má goles, y aquí no hay árbrito que valga, lo que no saben los ” jugadores ” es que los que han mentido anteriormente, ya ni los ponemos en las posibles candidaturas, estamos hartos de VAMOS a hacer NO SUBIRÁN LOS IMPUESTOS, PERO SE LO ASEGURAMOS jajajaajj ya no volveremos a creer sin ver, primero demostrarlo , y después votarlos.respecto a los desmanes de los do9s partidos mayoritarios , se echan la pelota unos a otros recordanse mutuamente los errores cometidos , de verdad es acongojante lo que gastan en los mítines y publicidad que manejan durante las elecciones , total mejor andar por las redes que escuchar mentiras .

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