los mendigos

Meendigo

La mendicidad es la expresión de un fracaso personal y social, y no creo que nadie llegue a esa situación vocacionalmente, porque incluso los que le dedican una jornada laboral a pedir por las calles, en muchas ocasiones son víctimas de las mafias organizadas que les obligan a simular alguna discapacidad para dar más lástima y obtener más dinero.

Yo entiendo que esta realidad social debe preocupar a los responsables municipales y al mismo tiempo debe llevarles a buscar una solución que no pasa por criminalizar a las víctimas y sí en ser eficaz en la persecución de quienes las explotan.

La candidata a la alcaldía de Madrid, Esperanza Aguirre, ha dicho que la imagen que da la mendicidad en las calles de la ciudad es negativa para el turismo, pero yo creo que para quién es realmente bochornosa es para nosotros mismos que somos insensibles al drama humano y social de la mendicidad.

La crisis que vivimos ha generado un nuevo tipo de mendigos que no son personas marginales, alcoholizadas o enfermas, sino nuevos pobres que perdieron su empleo y pretenden sobrevivir tragándose su dignidad y poniendo la mano abierta en busca de alguna moneda. Hay otros que al perder su trabajo se han quedado también sin su familia, y el drama que arrastran les ha conducido a la exclusión social.

Frivolizar sobre estos temas o simplificar las soluciones no es propio de gente decente, y por eso la demagogia repugna porque ya me imagino a algunos discutiendo sobre este asunto en torno a unas cañas y una ración de chopitos y que son incapaces de ayudar a quien le tiende la mano pidiéndole una ayuda.

Yo les animo a que vean la cara que pone un mendigo – hombre o mujer – si un día en vez de unos céntimos les dan diez euros, y también les sugiero que piensen que esa persona desconocida, además de ser una posible víctima, podía ser usted o alguien de su familia, si las cosas se torcieran.

No me gustan nada las noticias como la que estoy comentando, pero además de criticar a la candidata a la alcaldía por su torpeza, creo que en una situación de gravedad social como la que vivimos, los ciudadanos además de mirar los toros desde la barrera, deberíamos ser más solidarios y no regalarle nuesto desprecio o indiferencia a quienes malviven en la calle entre cartones.

A mí que no ayuden a los que lo necesitan los insaciables que roban no me importa, pero la gente decente, que es mucha, debe mirar a los ojos a los mendigos y compartir algo con ellos.

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Un comentario en “los mendigos

  1. Lo lamentable, bochornoso y si me apuran hasta de lesa hipocresía, es que los políticos solo se acuerden de este y otros grupos marginales, en CAMPAÑA ELECTORAL si los anteriores gobiernos, todos, no han dedicado ni segundo de su tiempo al menos, en intentar lo que ahora la candidata Aguirre proclama, como es posible, que ahora, en escasos días, tienen solución para ellos …..

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