Sensaciones / aficionados e intolerantes

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Este año me he venido al sol de Almeria antes que de costumbre, y porque me paso más tiempo bajo techado que al descubierto, acumulo suficientes minutos de silencio que me conducen a una especie de paz artificial, pero relajante.

Solo me molestan las puñeteras moscas que, en verano, son más cansinas y persistentes que en otras etapas del año, y reconozco que echo de menos escasas alternativas a lo que tengo, y no es que no me guste un cierto bullicio, sobre todo cuando lo comparto con gente que me agrada, pero aquí recupero esa soledad deseada que me hace ser más productivo .

Tras la publicación de mi última novela “El club de las amantes impacientes” que está teniendo una gran acogida tanto por su calidad literaria como por el atrevimiento de un relato que ha escandalizado a los que han sido incapaces de terminar de leerla, aunque no se han privado de criticarme, estoy aun y por varios meses dedicado a su promocion.

Tengo información de mi editorial de que se está vendiendo muy bien y que puede ser un éxito singular. Resulta curioso que sean las mujeres – siempre son las mejores lectoras – las que más apoyo y difusión le están dando. En octubre publicaré, con la editorial ” Última línea “, otra novela titulada ” El honor de los muertos” que trata de la represión de la dictadura de Pinochet en Chile.

Esta historia la escribí hace ya unos años y ahora saldrá a la luz como homenaje a la gente que conocí cuando viví en aquel país del cono Sur latinoamericano, y que fue víctima de la represión.

Tengo pendiente escribir una nueva historia, esta vez situada en Mali, en mitad de un país con un Estado fallido, al albur de la violencia islamista, los secuestros y asesinatos, y la presencia generosa y arriesgada de cooperantes españoles y locos de la vida que huyendo de algo, aparecen en cualquier sitio.

Esa es mi vida: la literatura. Contar historias. Relatar sucesos. Fabular situaciones. No dejar indiferente a nadie aunque alguno de mis lectores se cabreen conmigo simplemente porque escribo con libertad, sin deberle nada a nadie , y sin pedirle permiso a quienes desearían ser mis censores. Los toros desde la barrera siempre tuvieron detractores, porque todos los espectáculos tienen aficionados e intolerantes.

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