Dolores

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Llevo varios días sin hacer nada de provecho, alimentándome de pastillas, tumbado a ratos encima de una manta eléctrica, sin poder estar sentado más de diez minutos, y con la imaginación bloqueada porque una jodia lumbalgia ha tomado posesión de la mitad de mi cuerpo.

Dice el médico que la causa de ese desvarío puede ser la torpe ejecución de un swing, y yo, por no llevarle la concontraria, no le he confesado que jamas tuve problemas con el balanceo.

Menos mal que esta situación coincide con un tiempo de sequía en el que, salvo cuando juego al golf, no tengo ocasión de poner mi cuerpo a trabajar, así que me consolaré pensando que una lumbalgia es menos dolorosa que una  orquitis, por no hablar de un cólico nefritico o, según cuentan, un parto sin epidural.

En cuestión de dolores hay una relación inacabable de posibilidades, y no envidio ni cambio uno por otro porque, cuando te toca padecerlos, piensas que el tuyo es el peor de todos,

No incluyo en esta relación el dolor de conciencia, que según las estadísticas más fiables, resulta bastante infrecuente, porque es algo que ya no se estila y por eso los confesionarios cada vez están más vacíos.

Tal vez sea porque la nueva clase de imputados, estafadores,aprovechados y nuevos ricos que viven de los presupuestos generales del Estado o de las correspondientes comisiones que consiguen,aparecen como gente con conciencia hasta que les pillan y entonces es cuando se dan algún golpe de pecho.

Sin embargo sobre esto no quiero añadir ni una palabra de más porque yo he venido a hablar de lo mío, que para eso el que lo escribe soy yo, y les aseguro que un dolor de espalda es muy peligroso porque no puedes ver quien viene por detrás, y si te descuidas te ponen mirando a Ceuta que, aunque nunca me ha ocurrido, los que saben de esto dicen que es una experiencia traumática .

Yo, por si las moscas, no paro de mirar hacia atrás y aunque se me caiga un euro al suelo jamás me agacho a recogerlo.

Lo que si me cuentan es que hay dolores placenteros, porque son controlados y voluntariamente asumidos. Se trata de esos momentos de placer en pareja en los que la excitación convive con una cierta dosis de dolor.

Debe ser cierto porque esa experiencia placentera aparece en ” El club de las amantes impacientes” y creo que también en Cincuenta sombras de Grey.

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