No estoy gordo porque no discuto

discusion

No sé si conocen la historia de un gordo al que su amigo le preguntó la razón por la que estaba tan obeso y él le respondió: “Es porque no discuto nunca”. Ante esa respuesta tan simple insistió su amigo: “No creo que sea por eso”, y el gordo le contestó “Pues no será por eso”.

Discutir, en su sentido más noble, consiste en confrontar ideas, y el debate por lo general resulta enriquecedor e intelectualmente interesante, aún en el caso de no llegar a un punto de acuerdo entre ambos polemistas.

Sin embargo lo que resulta insufrible e intelectualmente baldío, es entrar en una discusión con alguien que base su discurso en una batería de tópicos, sobre entendidos y prejuicios a los que ha llegado, no tras largas horas de reflexión, sino porque cree que la vida se desarrolla con lucha de clases más que con la confrontación inteligencia de las ideas.

Hace unos años inició un compañero de trabajo un debate sobre un asunto que hacía referencia a la dignidad de las personas, y tuvo el desacierto, en mi opinión, de utilizar con convicción una metáfora en la que el desprecio a la vida nos hacía comparables a algunos hombres y mujeres con los mosquitos.

En ese momento, me acordé de mi amigo el gordo y le dije: “Sobre este tema no voy a seguir discutiendo” porque en el fondo no quería correr el riesgo de adelgazar más.

A veces recuerdo con añoranza momentos en los que la gente discutía con pasión sobre asuntos trascendentales que tenían que ver con la defensa de nuestras libertades, y, aunque difiriéramos unos y otros en los métodos, en el fondo de la cuestión no existían diferencias.

Hoy, en cambio, el tópico ha sustituido al argumento, y resulta cansino escuchar cosas inciertas propias de una propaganda indemostrable que conduce a aceptar que todo lo malo lo provoca la gente que está en el centro o la derecha, mientras que todo lo bueno es lo que hace la izquierda, entendiendo por izquierda todo lo que está más allá del Psoe, y en la zona de la simpatía ideológica con los que propugnan que España debe convertirse en un experimento.

Pasan de la tolerancia cero a la tolerancia absoluta, dependiendo de quién esté a un lado u otro de su arco ideológico, y eso resulta muy cansino

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s