Cosas que no importan/ Vivimos entre reencarnados.

 

image

A veces me da por echarme al monte o bajar a la arena, y estos días me encuentro a mitad del camino entre la tolerancia cero y el pasotismo filosófico, porque me estimulan las cosas que no importan y al tiempo me inquieta el riesgo de caer en la trampa de los sin sustancia que jamás descansan.

Así que vivo en un mundo real y sin fronteras del que he excluido a la gente que exhibe con contumacia su incapacidad para tener criterio propio, y aunque soy un tipo que lleva una vida sana y no comete excesos, aprovecho este tiempo de calores para desintoxicarme, de la única contaminación que peligrosamente nos acosa : la estupidez de los necios con un carné entre los dientes.

Apenas le echo un vistazo a los periódicos y solo pongo la tele para ver películas antiguas o la serie de The Big Bang Theory porque los frikis como Sheldon Cooper y sus amigos científicos, son puro sentido común llevado al extremo, que es de lo que adolecen las gentes de las que he prescindido.

Les confieso que la experiencia resulta provechosa y les animo a que lo intenten porque , según me dicen, el personal al que evito no ha cogido vacaciones y están de guardia repitiendo noche tras noche, y sin matices, las mismas frases sobre una sola idea.

Son gentecilla y no lo saben, por eso me apuesto doble contra sencillo, que jamás escribirían un libro, ni recitarían un poema, ni pintarían un cuadro, porque para crear algo tan hermoso es preciso tener sensaciones únicas y vivir instantes robados a la soledad.

Ahí es donde reside la diferencia cualitativa entre quienes tienen un alma capaz de construir sensaciones y los que nacieron para ser comparsa de un grupo organizado o papagayos de su señor.

Yo, que creo en la reencarnación de las personas, entre otros razones porque no hay sitio en ningún lugar para tanto muerto a lo largo de tantos miles de años de historia de la humanidad, pienso que algunos de los más simples que hoy profieren necedades en público  vienen de una lejana etapa histórica en la que una epidemia diezmó a la población antes de que pudiesen desarrollar alguna idea propia.

Sospecho  que congéneres de aquellos remotos años viven entre nosotros y al reencarnarse , para sobrevivir, tuvieron que afiliarse a algunas organizaciones en las que se les exigía ausencia de criterio individual para ser admitidos en su seno, aunque sí era imprescindible aprenderse y repetir de memoria un vademécum de frases y consignas.

Esta historia que les estoy contando es tan real como ustedes se la quieran imaginar, porque tiene todos los ingredientes necesarios para resultar creible , y si no miren a su alrededor y seguro que encuentran a un vecino o incluso a un familiar que es igualito a los personajes que he descrito.

No se asusten, son reencarnados de una etapa histórica de hace miles de años.

La vida les ha dado esta segunda oportunidad y están en período de adaptaciòn… aunque no lo saben.

Hagan como yo: dediquen su tiempo a leer, escribir, pintar, ir al cine o al teatro . Dedíquense a hacer  el amor o algo parecido, respiren aire puro y sobre todo, dúchense para que no les confundan.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s