Sodomitas y gomorranos

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Entre tanto exceso y despropósito algunos piensan que vivimos una etapa bastante chunga en la historia de la humanidad, y no les falta razón pero tal vez carezcan de perspectiva o de información sobre cómo fue este mundo cuando la realidad era mucho más dura de lo que reflejan las películas que pretenden recordarnos ese pasado.

Cada vez que escucho lo mal que nos va no solamente en España sino también en tierras lejanas, tiro de la memoria acumulada en libros o documentos que hoy están a disposición de todos nosotros a través de Internet, y descubro que no tenemos demasiados argumentos para quejarnos porque es fácil constatar que cualquier tiempo pasado fue peor, por más que el señor Manrique se empeñara en cantar lo contrario.

No pretendo acogerme al argumento simplón de que no hay mal que por bien no venga, porque es fácil contraponerle la sentencia que asegura que tampoco hay cuerpo que lo aguante, pero salvo que la calidad física y mental de los que a día de hoy habitamos este chiringuito llamado tierra sea mucho peor, no podemos envidiar a nuestros antepasados que sufrieron sangre, sudor, lágrimas y todo tipo de desventuras en tiempos de los “hunos” y de los otros, cuando la vida tenia aún menos valor que hoy y la justicia la dirimía alguien que no creía en ella.

Es muy probable que los que hayan llegado hasta este párrafo en su lectura estén preguntándose que a dónde quiero llegar con esta paja mental  que me estoy haciendo en este artículo.

Con demasiada frecuencia me resulta aburrido escribir sobre nuestras pequeñas miserias si las comparamos con las que padecen los hombres, mujeres y niños que están en zona de guerra o que sufren esclavitud, y en esos casos para no caer el en tópico de quienes lamentan esas desgracias sin hacer nada para colaborar a evitarlo, evito erigirme en profeta del apocalipsis.

Por eso hoy gracias a la genialidad de mi amigo Javier García Pelayo que ayer se preguntaba en voz alta “¿Qué fue de Gomorra? porque no está claro si corrieron la misma suerte que los de Sodoma”, me he puesto a pensarlo y haciendo de exégeta tampoco lo tengo claro.

Lo único que sé es que sodomita suena mejor que gomorrano porque a los primeros se les asocia desde el Levítico a los hombres que tenían coyunda con otros paisanos de su mismo género, pero de los habitantes de Gomorra, que nadie sabe si al final fue destruida y arrasada con fuego por la cólera divina, la biblia no concreta cuáles fueron sus pecados, aunque ya tuvieron suficiente castigo con llamarse de esa guisa.

Creo que el que más sabe de esto es el escritor Roberto Saviano , autor de la  novela  “Gomorra” en la que hablaba de los secretos de la camorra en Nápoles, aunque  si la leen no esperen que les desvele  cuál fue el pecado de que cometieron los vecinos de los sodomitas.

 

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