Asociación para delinquir

forcadell

 

El desafecto por los políticos es proporcional al desprecio que ellos sienten por los ciudadanos. No sé qué virus se les inocula a quienes acceden a un cargo público para que en horas veinticuatro alguien que era buena persona, generosa, solidaria y respetuosa con las leyes se transforme en un ser estúpido e insensible.
Les garantizo que me esfuerzo en defender la importancia y el carácter de imprescindible en democracia de los representantes de los ciudadanos que hacen leyes y forman gobiernos, pero eso no me ciega para ignorar la desfachatez e insensibilidad de muchos de ellos en relación al drama que viven los ciudadanos que están en paro, que trabajan y son fritos a impuestos o que piden que las leyes les amparen, y no obtienen respuesta.
En plena crisis institucional y sin haber abandonado aun la económica, andan los diputados entretenidos en hacer peleas de salón, mientras que se encaman políticamente en cuanto tiene que defender sus privilegios y fueros.
Ejemplos los hay a cientos y unos son más graves que otros pero todos son inaceptables, aunque reflejan la distancia l y la insensibilidad que persiste entre los políticos y los que no lo son. Esperanza Aguirre dijo hace unos días que la vicepresidenta del gobierno había parado su coche oficial en plena Gran Vía y en zona prohibida para hacer unas compras en unos grandes almacenes de bajo coste con el argumento de que los políticos solo pueden comprar en esos sitios más baratos porque no les llega el sueldo.
Afirmar algo así no es ignorancia: es desvergüenza e insensibilidad frente a los millones de ciudadanos que están en paro o no tienen para subsistir.
Pero no quiero detenerme en asuntos como éste porque los hay más graves aun, y son los que tienen que ver con la excepcional protección legal de sus intereses, sus prerrogativas y sus excesos.
Cualquier ciudadano español, además de sus impuestos, paga multas, cumple sanciones o va a la cárcel si incumple una ley, pero ellos cuando el asunto empieza a ser más graves se protegen, y para desvergüenza de socialistas y nacionalistas (los de Podemos jamás sienten vergüenza por sus continuos excesos) han decidido tirar por tierra la disposición legal que permite la suspensión temporal de los cargos que desobedezcan al Tribunal Constitucional.
Dicho con otras palabras las decisiones del Tribunal Constitucional solo valen para los ciudadanos que no tienen cargo público.
Los políticos pueden desobedecer sus sentencias y ese Alto Tribunal tendrá que envainársela. O sea, cuando una sentencia afecte a “UNO DE LOS NUESTROS”, y la incumplan serán intocables e inamovibles, de forma que la supuesta delincuente y Presidenta del Parlamento de Cataluña Carmen Forcadell puede seguir enmerdando sus actos políticos que nada le pasará.
Tal vez la calificación jurídica de estas decisiones de autoprotección sea otra, pero a mí me suena a “asociarse para delinquir”.

 

 

Anuncios

Un comentario en “Asociación para delinquir

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s