Fuera hace mucho frío

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Con motivo del Día Mundial de la Radio, Carlos Herrera reunió en su programa a Iñaki Gabilondo, Luis del Olmo y José María García, tres grandes, de distintas dimensiones, que están retirados de este oficio madrugador o noctámbulo.
Siempre he disfrutado escuchando a algunos que ya no están en el “candelabro” porque tienen la memoria no contaminada por la nostalgia, la inteligencia de los que aprendieron de sus errores y la libertad de los que no sienten respeto por los poderosos.  Faltaban otros que podrían haberse apuntado a ese club, pero para entrar en él se exige una cierta dignidad de la que carecen.
Hubo un momento en el que José María García hizo gala de una ingenuidad impropia de sus años porque proclamó una verdad imposible: dijo que los políticos son nuestros empleados y no nuestros jefes, cuando la realidad es que son abusadores de los privilegios que se auto otorgan.
Fue un encuentro divertido en el que se constató que este antiguo oficio pervive a pesar de que, a día de hoy, casi nadie sorprende porque todos son previsibles.   Las fórmulas están clonadas y sólo se distinguen unos de otros en la bestia negra que han elegido para darles caña hasta que aprendan a hablar euskera, o en el ídolo al que adoran.
Eso de que “la noticia es innegociable” y lo único que se puede pactar con la dirección de la emisora es el tratamiento más o menos enfático de lo que se cuenta, sucedía antaño cuando los informativos tenían entidad propia y los opinadores eran la salsa y no la sustancia del producto que se ofrecía a la audiencia.
Hoy la noticia es un pretexto para iniciar una batalla dialéctica en la que las posiciones de los contendientes están prefijadas, y ninguno de ellos dispuesto a otorgarle algo de razón al compañero de mesa al que, aunque sea un periodista, consideran un rival político.
Celebrar el Día Mundial de la Radio tiene escaso valor de actualidad porque salvo en los sitios en los que, con riesgo, se defiende la libertad, hoy se parece muy poco a lo que sus organizadores imaginaron.
Tampoco creo que tengan motivo para celebrar nada los miles de periodistas que han perdido su empleo en las distintas emisoras españolas o los que cobran cantidades ridículas o trabajan gratis con el desvergonzado argumento empresarial de que así aprenden.

Fuera hace mucho frio y los que están abrigados y al calor de la conformidad impuesta o del estatus, no se atreven a reivindicar nada porque han desaparecido hasta los sindicatos que les defendían, víctimas de sus propios abusos.

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2 comentarios en “Fuera hace mucho frío

  1. Amigo Diego es bien cierto que para saber, disfrutar y valorar lo que es la Radio como deciamos antes ¡hay que haberlo mamado! y eso es algo que las generaciones que nos han precedido y precederan no “han mamado” y de ahí, su pobreza cultural que raya la más supina ignorancia. Pero no todo está perdido mientras quedemos aunque pocos unos locos empeñados en mantener ese lujo de antaño aunque no nos sea valorado y mucho menos agradecido en cualquier caso, que Vivan la Radio sus Receptores los que la escuchamos …. y, esos pocos locos que mantemos viva esa llama ….

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