No es difícil ser mendigo

Santiago Pinetta

Me ha impresionado la historia de Santiago Pinetta un periodista argentino que hoy pide limosna en el metro de Buenos Aires donde llega cada mañana con una sillita plegable, se sienta y estira la mano.

Este caballero, que hoy es un anciano de 82 años, ha llegado a esta penosa situación porque se atrevió a destapar un escándalo de corrupción entre la multinacional IBM y el Banco Nacional Argentino  en un  soborno de cerca de 40 millones de dólares, según cuenta  Carmen de Carlos, corresponsal de ABC.

Como por aquellos pagos  no se andan con medias tintas, una noche, unos propios, le rompieron los dientes y le tatuaron con una navaja en el pecho las letras IBM.   A día de hoy esa multinacional sigue ganando dinero y tal vez continúa disfrutando de una cierta impunidad allá donde consigue imponer su ley, que es en los países corruptos en los que los periodistas de investigación acaban en el rio Salado o en una estación de metro pidiendo limosna

Santiago Pinetta  persistió y  un tiempo después,  cuando publicó el libro “La Nación Robada”, los Servicios de Inteligencia compraron toda la edición para evitar que los argentinos pudieran leer su denuncia.

Esta historia, como todas las que tienen que ver con las que hablan de héroes que perdieron por el camino la memoria de lo que fueron, solo resucita con la victoria de los que se vengaron de él por escribir lo que no querían que se leyese.

La lectura de esta noticia me ha llevado a hacer comparaciones que ,como dice el refrán, son odiosas pero por esa misma razón acaban siendo justas.

En España hace años se hacía periodismo de investigación y los que se atrevían a trabajar en esa especialidad eran conscientes del riesgo que asumían, pero hoy el panorama ha cambiado, porque ya no se investiga nada. Lo que aparece  como denuncia en los medios no obedece a un interés de servicio público y búsqueda de la verdad.

Son filtraciones interesadas que, ya sean empresarios, jueces o policías, regalan a algunos medios de comunicación para cobrarse alguna venganza o influir, amedrentar, condicionar , poner o quitar, lo que por otros medios más honestos no conseguirían.

En España los escándalos que aparecen en la prensa son selectivos y se ha convertido en una  costumbre muy rentable en la lucha por el poder o el dinero.

 El periodismo de investigación  está en programas como Sálvame o en periódicos digitales aficionados a la basura. Los que ejercen esta especialidad no temen acabar pidiendo limosnas ni perseguidos por sus damnificados, porque están al servicio de quienes les protegerán adecuadamente.

¡Qué tiempos aquellos en los que este oficio era una profesión de riesgo porque algunos eran independientes!

Hoy las cosas han cambiado  y en este oficio hay menos mendigos que miserables

 

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