Los “abotepronto” y el sobaco de Anna Gabriel

sensualidad-femenina-en-blanco-y-negro7

Hace días que no aparezco por aquí y aunque no soy de los que esperan que los demás le echen de menos, porque eso sería desconocer de qué material está hecho el paño de la desmemoria, me gusta acudir regularmente a la cita con quienes me leen porque de esa manera les doy  materia para el disenso y a mí mismo la oportunidad de comprobar si aún estoy en forma.

Y no es la escasez de temas para el debate lo que me retrae, sino su insoportable levedad o su naturaleza cansina y repetitiva, porque yo escribo para divertirme y si es posible entretener a quienes me distinguen con su curiosidad, pero cuando el asunto hiede como el sobaco de Anna Gabriel me tomo un descanso y ese tiempo que me ahorro lo dedico a escribir sobre asuntos más apasionantes como es  la literatura de ficción, que siempre supera a la realidad.

Alguien me ha preguntado si no acudo a esta cita por desmemoria y he de decir que, aunque podría ser, no es , ya que a pesar de mis achaques cada día tengo mejor recuerdo de las cosas, porque yo no soy como Bill Clinton que afirmó no tener muy claro qué tipo de relación había tenido con Monica Levinsky,  y eso le valió una respuesta memorable de la ya anciana Barbara Bush, que dijo:

“Un hombre puede olvidar donde aparcó el coche o donde vive, pero jamás olvidará una mamada, por muy mala que haya sido, por lo tanto el ex presidente mintió” .

Reconozco que yo sí me acuerdo de esas situaciones por respeto a quienes me hicieron el honor, y cuando no tengo sobre qué escribir las traigo a colación como hoy, porque me consta que, salvo a una correctora de novelas que se declaró feminista militante e intentó censurarme sin éxito un relato erótico de “El club de las amantes impacientes”, a la gente de bien no le escandalizan.

Eso me lleva a sugerirles que si conocen a alguien que no habla demasiado y  las cosas que dice tampoco se alejan de lo razonable, no dejen que se escape de su lado y compartan con esa persona algunos ratos de silencio, porque no hay nada más inteligente que pensar lo que se dice antes de convertir las palabras sensatas  en estupideces.

Por eso no duden en proteger la relación con ese tipo de especímenes cada vez más escasos,  porque lo que abundan son los charlatanes y los coleccionistas de tópicos,  los “abotepronto” que se mueren por un ripio  y que  son  incapaces de morderse la lengua ni siquiera cuando el asunto del que se trata exige un respuesta solvente y razonada.

Siempre tienen que decir la última palabra y no consienten que nadie ponga el punto y final a una conversación,  porque para eso están ellos aunque no aporten nada sustantivo, que es lo que me sucede a mi hoy que he emborronado un cuarto de folio con la única intención de desearles unos buenos días en este largo puente de Mayo.

Anuncios

2 comentarios en “Los “abotepronto” y el sobaco de Anna Gabriel

  1. Siempre habrá mentecatos, Diego, esos a los que tú defines como “los abotepronto”. Yo sigo tus artículos con entusiasmo y, prácticamente, son de los únicos a los que dedico unos segundos para leer. De ellos, los artículos, extraigo recompensas. Gracias y ánimo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s