Jubilarse a los 96

duqueedimburgo

Hay días que, cuando me duele el alma de estar sentado delante del ordenador, salgo a la calle de mi pueblo a estirar las piernas  y lo primero que me encuentro son unos jubilados entorno a un banco sin  cajero automático, con la gorra o la boina calada hasta donde le crecen las ideas .

Alguna vez he estado tentado de pedirles que me hagan un hueco en el espacio donde posan sus reales para  poner la oreja, porque me imagino que además de conversar sobre las obras inacabadas, o discutir sobre la flojura de las generaciones del tatuaje y el piercing, también hablan de cuando sus vidas eran plenas.

Posiblemente cada uno de ellos tiene a sus espaldas una historia con tintes de comedia y de tragedia, porque así de intermitente es la vida de quienes la han vivido, y sus experiencias darían para una saga literaria o una serie de éxito,  ya que está demostrado que  quienes consumen como espectadores historias ajenas, disfrutan viendo que hubo otros que también las pasaron putas.

En estos tiempos hay ciudadanos que no tienen claro si algún día podrán jubilarse, porque tal como están las cuentas del Reino es probable que la caja esté vacía  cuando les llega la edad, y ésa es la razón por la que, los que dicen que nos gobiernan,  les  aconsejan que se vayan haciendo su hucha.

Ese problema no lo tienen quienes que vienen de una  familia principal o cuentan con posibles, que es el caso del metepatas Duque de Edimburgo que ha anunciado que se jubila ahora que está a punto de cumplir noventa y seis tacos.

Sinceramente creo que es un exceso decir que se va a jubilar un tipo que no ha dado un palo a al agua en toda su vida, aunque haya tenido que soportar a su santa, su suegra, a sus hijos, yernos y  nueras  que, además de ser raros de cojones, también son y serán longevos, porque se conservan en alcohol.

Al consorte del Brexit  ya no le quedará tiempo de meter la pata, ni tampoco nada más, como ha acostumbrado a hacer durante años,  y los súbditos de esa extraña isla en la que todo lo hacen al revés, llenaran las calles de Londres el día que la espiche porque  a unos ciudadanos que afirman que su majestad es graciosa,  les puede pasar de todo.

 

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Un comentario en “Jubilarse a los 96

  1. La isla no es rara raros. raros, raros, son sus inquilinos y digo inquilinos porque la Isla que se sepa, es propiedad de la corona es decir de su graciosa majestad y su sequito de vagos que como bien dices la mayoría nunca han dado ni darán un palo al agua lo otro ….. me lo callo porque lo llevan en los genes…..

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