La tormenta perfecta

Aunque algunos piensen que es una frivolidad les diré que, en mi opinión,  la única buena noticia que hemos tenido algunos en las últimas horas ha sido la consecución del título de liga por el Real Madrid y , como éste es un asunto que también divide a la sociedad, debería añadir que no tenemos ningún argumento para la esperanza.

El gobierno de Cataluña – según publica El País – tiene decidido declarar la independencia de una forma casi inmediata con o sin referéndum. Para conseguirlo ha elaborado en secreto la Ley de Transitoriedad Jurídica que es un documento que aspira a funcionar como constitución provisional catalana durante el plazo de dos meses que, según recoge el mismo texto, tendría el Parlament para poner en marcha un proceso constituyente que desembocara en la república parlamentaria de Cataluña.

Lo único que se me ocurre decir es que el gobierno  de España ha mariconeado  poniendo paños calientes durante todo este tiempo, y ha creído que hacer política consistía en  que  no mosquear demasiado al gobierno catalán en vez de ejercer sus responsabilidades conforme a las leyes. Cuando se hace política con  más  complejos que convicciones el de enfrente te toma la medida, te chotea y te deja en ridículo, y  aunque al ejecutivo de Rajoy se le pueden recriminar no pocos errores, ninguno es  superior a éste, porque cuando tienes enfrente a gente acostumbrada a incumplir las leyes sin que les tiemble la voz ni les duela la dignidad, o les paras los pies o te sodomizan.

Hoy hay gente preocupada porque, al haber ganado Pedro Sánchez , está más cerca la posibilidad de que el PSOE avance en la teoría de la “nación de naciones” defendida por su renovado líder,  que a todas luces ignora lo que es una nación.

En Podemos se felicitan porque todo les empieza a cuadrar: tienen enfrente a  un gobierno desprestigiado por la corrupción, a un partido socialista dividido, con un gran apoyo de su militancia pero  con escaso número de votantes, y un nuevo jefe dispuesto a lo que sea para cumplir un sueño personal.

Todo lo que ha sucedido no es producto de la casualidad sino de la paciencia de quienes hace tiempo compraron la teoría de cuanto peor mejor,  y llevan camino de conseguirlo. Los de Pablo Iglesias saben que ésta es la tormenta perfecta y no la piensan desaprovechar.

Todo esto sucede porque Rajoy hace mucho tiempo que dejo de hacer política para convertirse en el contable perfecto que hace cuadrar las cuentas de una empresa sin dedicarle ningún esfuerzo a que la imagen de marca enamore a nadie.

Un país no se gobierna fumándose un puro y esperando a que escampe, sino cogiendo por los cuernos al toro de la corrupción, del secesionismo y del  populismo que no hace ascos  a la violencia contra quienes piden más democracia en Venezuela, espejo en el que se miran los dirigentes de Podemos.

Ante esta tormenta de insensateces no existe en el horizonte ningún argumento para que nos sintamos felices.

 

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