la osadía de los borricos

falsas-faltas

 

Mi amigo Francisco  Rodríguez Mayoral, que conoce algunas de mis debilidades porque se las he contado o las ha descubierto mediante la observación de cómo escribo lo que da a luz mi mente pervertida,  me ha enviado un artículo que no tiene desperdicio porque hace que confluyan en un mismo texto la belleza del lenguaje y la promesa del sexo, dos elementos que, cuando van juntos,  no hay fuerza humana ni divina que impida una coyunda feliz.

El autor de la reflexión que empareja el bien hablar con el feliz copular se llama José Manuel Ruiz y ha derramado sus reflexiones en la revista digital http://www.revistagq.com  con la habilidad literaria y la agilidad mental de quien, en materia de encuentros en la tercera fase,  prefiere un plato de caviar a un potaje de garbanzos, y sostiene que quienes escriben sus comunicaciones con faltas de ortografía están condenados a practicar el  triste  vicio solitario del onanismo.

De hecho el autor recomienda a sus lectoras que, si un día están ligando con un  varón que no distingue “a ver” de “haber”, no se encamen con él, porque esa tarjeta de presentación augura otro tipo de inutilidades demasiado frustrantes que conviene evitar, para no lamentarlo esa misma noche,  o a la mañana siguiente.

Lo cierto es que el desahogo con el que la gente escribe sus comentarios en redes sociales sin reparar un minuto antes de publicarlos o comprobar si lo han hecho correctamente o si  están pateando nuestro universal idioma,  se ha generalizado de forma tan alarmante que es frecuente toparse con frases que reúnen más faltas de ortografías que conceptos no erróneos.

Pero no vayan ustedes a creer que solo tropiezan en ese error personas de edad provecta – que también las hay aficionadas a patear el castellano – sino gente bastante joven y con estudios universitarios, cuya principal lectura son los textos de  whatsapp donde habita a sus  anchas la incultura  idiomática más feroz, a pesar de que algunos próceres de pacotilla vayan presumiendo de lo bien formada que están esas generaciones que no han leído un libro y mucho menos un clásico ni del siglo XVI ni del XIX ni del XX.

Creen que no lo necesitan porque para eso tienen Google , donde pueden consultar sus dudas , cuando lo hacen,  porque  en estos tiempos el conocimiento se ha devaluado y la formación  ha sido sustituida por las  consignas de consumo rápido que ofrecen los cantamañanas llamados consultores de imagen.

Lean mucho porque  escribirán mejor y tendrán encuentros más placenteros.  

Háganme caso que la vida  es corta y solo  nos llevaremos el recuerdo de las alegrías y buenos momentos que hayamos vivido.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s